El alcohólico necesita gotas de felicidad,
el sabio no da respuestas,
que no sean verdad.
el niño muestra inocencia,
las aves alegres cantar,
las 4 estaciones adornan el año,
tú, adornas mi mirar.
Tú voz con compás melodioso,
acompaña el sonar de mis pasos.
Escribo sin demoras,
añorando estar en tu regazo.
Ausente no he de sentirte,
estas en mis cuerdas vocales,
cada letra que de mi sale,
lleva tu nombre impregnado.
Inmortales y eternos seremos,
tal y como lo dibujan,
mis preciosas ilusiones.
El atardecer lo dice,
la luna lo confirma,
de mis pupilas, te hice preso,
de tus pecas, soy confidente.Llámame loca, quizás demente,
por encerrarme en tu corazón y mente,
evitando hallar la salida.
demándame por invasión,
cuya condena,
sea amarte con descontrol,
por los siglos de los siglos,
hasta el final de los días.
La cumpliré con devoción,
escondiendo mi emoción,
haciéndote creer que soy culpable.
Te diré te amo con tonos amables,
inventare nuevas palabras,
quizás me vuelva loca,
envíame al manicomio,
donde mis 4 paredes sean tu boca.
mi tacto te reconocerá,
volviéndose fiel a cada centímetro de piel,
mi olfato aliado de tu olor,
mis oídos admiradores de tu voz,
mis papilas gustativas,
de tus sabores serán amigas,
mi mirada admirara cada parte de ti.
Espera, ¿Qué cosas digo?
eso ya es así,
mis 5 sentidos se han vuelto,
fieles servidores en ti.
Me dices:
Te amo en otro nivel,
debería cambiar la manera de decirlo.
Te digo:
no seas tonto, no es necesario,
el mundo, mi loco mundo,
adora que lo recuerdes,
sin importar que lo digas,
de mil maneras diferentes,
mi piel se sigue erizando,
y con ella,
todos mis sentidos,
siguen descontrolándose.
Letras que forman líneas,
separadas por puntos y comas,
no creas todo lo que digo,
recuerda, estoy loca,
tengo como habitación tu boca,
¿Lo olvidaste?, Yo lo dije,
quizás, lo dije sin pensarlo,
vivir internada en tu boca,
sería la mejor condena.
sigo escribiendo,
sin sentido aparente,
pues, no consigo describir,
lo que pasa por mi mente,
en el rato que llevo escribiendo,
tu imagen la ha recorrido cien veces.
Me pregunto: ¿No te cansas?
me respondo: no lo hagas,
vuélvete inquilino permanente,
para demandarte y
que nos condenen mutuamente,
por tener la brillante idea,
de querer describir lo que sentimos,
en formas diferentes.
Te amo, ¿no lo ves?,
no importa que lo diga,
en mandarín, italiano o francés.
Limonggi.